Casa Saboya

 

 

07 de agosto de 2005

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Amadeo de Saboya 1845-1890

 

Tras definirse España como una monarquía constitucional en 1869, el problema radicaba en encontrar el monarca adecuado.

 La búsqueda de un monarca por parte de Prim es uno de los actos más bochornosos de nuestra historia, e indirectamente fue la causa de la guerra franco prusiana porque la Francia de Napoleón III se opuso, con muy malos modos, a la elección de un príncipe alemán.

 Dos pretensiones quedaban fuera de concurso: Los carlistas que estaban fuera de la ley y que solo tenían implantación en unos territorios muy reducidos y los alfonsinos partidarios del hijo de Isabel II, en quien había abdicado.

 Tras numerosos descartes, incluyendo la opción de hacer rey a Espartero, queda una sola candidatura: la de Amadeo de Saboya, segundo hijo del recién proclamado rey de Italia, Victor Manuel II.

 En un principio Amadeo no quería aceptar. Su padre le convenció a medias y se doblega. Su llegada en 1870 coincide con el asesinato de Juan Prim, su principal apoyo.

 Don Amadeo hubiera podido ser un buen rey constitucional pero carecía de apoyos sólidos. Apenas desembarcado en Cartagena recibe la noticia de que su principal valedor, el general Prim, ha sido asesinado en Madrid, probablemente por republicanos exaltados. También recayeron sospechas sobre el conde de Montpensier, cuñado de Isabel II y aspirante a sucederle.

 Las Cortes le reconocieron rey pero por una mayoría corta y nada entusiasta.

 La buena sociedad de Madrid le hizo el vacío. Nunca fue aceptado por la aristocracia ni muy querido por el pueblo, porque en aquellos tiempos se tenía una idea de la realeza como algo de origen divino y alejado de los mortales. Un rey campechano y normal como Amadeo I no se apreciaba.

 Por otra parte los católicos rechazaban todo contacto con el hijo del rey italiano que había despojado al Papa de sus dominios terrenales.

 Al mismo tiempo los problemas se acumulan. Los carlistas se preparaban para una nueva guerra y en Cuba surge el separatismo armado. La vida política carece de estabilidad: conjuras republicanas o borbónicas, luchas personales entre partidos, gobiernos efímeros, levantamientos carlistas (1872), atentados y la campaña de Cuba. A todo esto se une un tesoro exhausto.

 Aquella lucha contra todos descorazonó al nuevo rey. La ocasión para abandonar el trono se la proporcionó un decreto separando de la carrera a jefes artilleros insubordinados.

 El 11 de febrero de 1873 Amadeo renuncia a la corona española. En su acta de abdicación denuncia el enfrentamiento permanente entre los españoles y la imposibilidad de gobernarlos (lo cual dice mucho de su sentido común).

 Al día siguiente de su abdicación (11 de diciembre de 1873) Congreso y Senado reunidos votan por gran mayoría la república. No les queda otra salida a los hombres que habían hecho la revolución: no querían la vuelta de los Borbones, mucho menos la del pretendiente carlista, y no era cosa de volver a mendigar otro candidato por las Cortes Europeas.

 Amadeo ha reinado en España setecientos setenta días y dos horas.

 


 

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Este sitio se actualizó por última vez el: 06 de agosto de 2005