Felipe V

06 de agosto de 2005

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Felipe V
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FELIPE V (1683-1746)

 

Al morir Carlos II sin descendencia, sus derechos sucesorios pasan a sus sobrinos, hijos de sus dos hermanas:

 -         La primera, María Teresa, era hija de la primera esposa de Felipe IV, y se había casado con Luis XIV de Francia. Para casarse había renunciado a la corona de España, aunque los franceses mantienen la nulidad de esa renuncia porque no se pagó la dote pactada para ese matrimonio.

 -         La otra, Margarita Teresa, era hija de la segunda esposa de Felipe IV, y casó con el emperador Leopoldo I de Alemania. Su segundo hijo, el archiduque Carlos, era el pretendiente al trono español.

 La guerra de sucesión nace de varios factores:

 a)      Carlos II nombra sucesor a Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV (hijo de su único hijo el Gran Delfín).

b)      No se cumplen los deseos de Carlos II de concertar el matrimonio de Felipe con una hija de Leopoldo I.

c)      La actitud expansionista de Luis XIV, ocupando algunas plazas de los Países Bajos españoles y haciéndose confiar el gobierno por el nuevo rey, contribuye al temor de que Francia y España constituyan un bloque que rompa el orden europeo.

 El 8 de mayo de 1701 Felipe es jurado rey de España y al mismo tiempo se hacía público su compromiso matrimonial con la princesa María Luisa Gabriela de Saboya. Ella tiene trece años y el dieciocho.

 Se casan en Figueras, cerca de la frontera. La noche de bodas fue, según relata José Antonio Vidal Sales, un gran fiasco: Cuando, tras unos breves escarceos iniciales, muy efímeros, el joven monarca embiste con dureza irreprimible, ella forcejea y acaba gritando en un supremo deseo de librarse del torpe jadeante.

 Durante tres días y tres noches la camarera mayor, Princesa de los Ursinos, consigue, con mimos y suavidad, que la princesa no aborrezca el trato carnal con su esposo y se produzca el tan ansiado acoplamiento. Gracias a ella la reina acabará por tomar verdadero gusto al éxtasis orgiástico.

 El recibimiento de los catalanes en Barcelona fue frío. Temían, como así sucedió, que el joven rey, a pesar de haber jurado sus fueros, implantase en España un régimen centralista al estilo francés. Ello decantará a muchos por el bando austríaco.

 Inicialmente ni ingleses ni holandeses se oponen al cambio dinástico. Pero estos países tenían fuertes intereses en el suministro de negros a las colonias americanas (España no tenía plazas en Africa donde obtener los negros, cosa que si tenían ingleses, holandeses y franceses).

 Por eso cuando Luis XIV consigue que su nieto conceda a los franceses el monopolio del asentamiento de negros en las Indias, Inglaterra y Holanda reaccionan aliándose con el pretendiente austríaco. Así, en 1701, Inglaterra y Holanda forman la Gran Alianza para apoyar la causa del archiduque de Austria,  y un año mas tarde declaran la guerra a los Borbones.

 Inicialmente esta guerra se desarrolla fuera de España. Los austríacos inician las hostilidades atacando los dominios españoles en Italia. Luis XIV incita a su nieto a que se desplace a Nápoles, y así lo hace Felipe V, no sin antes pronunciar un discurso provocador que indigna a los catalanes.

 El 27 de diciembre de 1702 Felipe regresa. En 1703 el archiduque Carlos de Austria se proclama rey de España.

 En 1704 una flota recorre el mediterráneo buscando sublevar a las poblaciones en favor del archiduque Carlos. No lo consigue pero a su regreso toma Gibraltar.

 En España Castilla apoya a Felipe V pero Cataluña y Valencia, desde 1705, y Aragón y Mallorca, desde 1706, apoyan al archiduque, temerosos del centralismo del Borbón. El archiduque desembarca en Barcelona donde comienza a ejercer como monarca efectivo.

 Entra en Madrid en 1706 con el nombre de Carlos III. Mal recibido por el pueblo madrileño, las tropas aliadas tienen que retirarse hacia Valencia y Murcia, pero consolidan definitivamente Gibraltar y Menorca.

 Los ejércitos hispano-franceses, derrotan a las tropas aliadas en la batalla de Almansa (1707), sometiendo a casi todo el reino de Valencia. En castigo por la adhesión de Aragón y Valencia al archiduque, Felipe suprime sus fueros.

 La situación se agrava en 1709. Los reveses en Francia llevan a Luis XIV a abandonar a su nieto. Felipe V continua solo el esfuerzo militar, sufre una derrota en Almenara, pero vence en Brihuega y Villaviciosa (1710) lo que le abre el camino hacia Cataluña.

 Ese mismo año muere el emperador Leopoldo y su hijo José, hermano del archiduque, accede al trono. Las potencias aliadas temen entonces que se pueda reconstruir el imperio de Carlos V por lo que inician negociaciones de paz que terminan con el tratado de Utrecht en 1713.

 Solo mantienen la lucha Mallorca y Cataluña que capitulan en 1714. El 11 de septiembre de 1714 las tropas entran en Barcelona[1] y al día siguiente Patiño disuelve el Concierto del Ciento. En 1716 el decreto de Nueva Planta suprime los fueros catalanes.

 Utrecht plantea un nuevo orden europeo basado en un teórico equilibrio de fuerzas. El conjunto de pactos, de inspiración inglesa, va a traducirse en la hegemonía de Gran Bretaña. Gibraltar y Menorca, bastiones mediterráneos del control de las comunicaciones marítimas, quedan en sus manos.

 El 14 de febrero de 1714 muere María Luisa Gabriela de Saboya con veinticinco años. Deja a su marido dos hijos Luis y Fernando que llegarán a reinar. Felipe V empieza entonces a dar muestras de la melancolía que le acompañará hasta la muerte.

 De María Luisa queda en Madrid un recuerdo en el nombre de un barrio. Añoraba su Saboya natal y en las afueras de la capital encontró un paraje que le recordaba a su capital. Cuando quería ir allí decía: ¿Vamos a Chamberí?

 Al enviudar con treinta y un años, Felipe V, que ya había dado muestras de desequilibrio mental durante su matrimonio, necesita, según la Corte, una nueva esposa.

 La nueva reina es la parmesana Isabel de Farnesio. Es ambiciosa y sabe como manejar a Felipe V. El monarca sufría de incontinencia sexual y su único deseo era estar a solas con su mujer, cerca de una cama. Para vencer su resistencia, a ella le basta con negarse a mantener relaciones conyugales.

 Luis XIV muere en Versalles en 1715. Luis XV tiene a la sazón cinco años y su precaria salud hace suponer que el trono francés quedará pronto vacante.

 Felipe V sabe que puede aspirar al trono de Francia pero no a las dos coronas simultáneamente. Por este motivo, o por una de sus crisis de enajenación mental, abdica, el 15 de enero de 1724, en su primogénito Luis I.

 Se traslada al Real sitio de la Granja de San Ildefonso, en la provincia de Segovia, donde ha hecho construir un palacio imitando, a escala reducida, el palacio de Versalles que tanto añoraba.

 Siete meses después la viruela se lleva al nuevo soberano y, por el contrario, la salud de Luis XV va mejorando. En 1725 Luis XV casa con la princesa polaca María Lescynska hija de Estanislao I de Polonia (depuesto en 1738). El rey tenía 15 años y la nueva reina, que tenía 23, le dió pronto un heredero. Las ambiciones de Felipe V se malogran, así que vuelve a ocupar el trono.

 Felipe V está cada vez mas encerrado en sí mismo, con crisis de melancolía enfermiza. Los médicos le recomiendan un cambio de aires y la corte se traslada a Andalucía.

 En el Alcázar sevillano sus manías y excentricidades alcanzan un punto álgido. El rey llega a confundir el día y la noche: había que desayunar después de la puesta del sol, almorzar a las doce de la noche, a las tres de la mañana, en el mas crudo invierno, salía a pescar en los estanques del Alcázar, debiéndole acompañar la reina y los cortesanos. De madrugada despachaba con los ministros y secretarios y cuando daban las ocho de la mañana se hacía servir la cena para acostarse entre las nueve y las diez hasta las cinco o seis de la tarde. No consiente en estos periodos que le laven, le afeiten o le cambien de ropa.

 Un documento de 13 de julio de 1722 nos revela que no se ha mudado de ropa desde hace un año. Así su traje está hecho pedazos, principalmente su pantalón descosido desde la cintura para abajo. Al principio un ayuda de cámara de confianza le remendaba el pantalón; se cansó de hacerlo. El rey de España hacía el mismo los remiendos. A veces, cuando salía a misa, la reina sostenía con alfileres los jirones.

 Desde la cama Isabel gobierna, encaminando a su marido a enzarzar el país, tan necesitado de paz, en luchas militares y diplomáticas en beneficio de sus polluelos: para el primogénito, el infante don Carlos, consigue, el trono de las dos Sicilias (Nápoles y Sicilia) con capital en Nápoles. Para el segundo, el infante don Felipe, el de Parma. El tercero, Luis, tendría que conformarse con ser Arzobispo de Toledo y Sevilla, solo a afectos de cobrar sus enormes rentas. A sus hijas las casó con los herederos de Portugal, Cerdeña y Francia.

 Hasta 1726 los ministros de Felipe V son fundamentalmente extranjeros. Solo a partir de ese año se inicia la españolización de las responsabilidades ministeriales. De 1726 a 1736 entramos en la década de José Patiño; de 1741 a 1743 el poder lo tiene José Campillo desde las responsabilidades ministeriales de Hacienda y Guerra. El Marqués de la Ensenada ocupará la secretaría de Hacienda y Guerra desde 1743 hasta 1754 (ya en tiempos de Fernando VI).

 En esa época Felipe V reside en el palacio de La Granja mientras encarga al arquitecto italiano Juvara los planos de un nuevo palacio real. El 9 de junio de 1746 cae muerto en brazos de su esposa. Tenía sesenta y dos años.

 El logro principal del reinado de Felipe V fue la centralización administrativa y política del estado, sin las dificultades que supusieron los reinos históricos. Los decretos de Nueva Planta suprimieron el gobierno propio de los reinos de Aragón y Valencia (1707), Mallorca (1715) y Cataluña (1716). Se consiguió cierta ordenación fiscal a través del catastro[2].

 La acción exterior estuvo determinada inicialmente por la sumisión a los deseos de Francia, lo que provocó la guerra de sucesión culminado en el tratado de Utrecht (Gibraltar sigue siendo inglesa). Posteriormente por los intereses de Isabel de Farnesio empeñada en lograr acomodo para sus hijos sometieron al país a un esfuerzo bélico indeseable.

 

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Este sitio se actualizó por última vez el 02 de agosto de 2005